jueves, 22 de junio de 2017

Sólo Dios

https://youtu.be/N66lXM5r5-c

domingo, 18 de junio de 2017

Me rescató

*Me rescató*

Pero las cosas que para mí eran ganancia, las he considerado pérdida a causa de Cristo. Y aun más: Considero como pérdida todas las cosas, en comparación con lo incomparable que es conocer a Cristo Jesús mi Señor. Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura, a fin de ganar a Cristo y ser hallado en él; sin pretender una justicia mía, derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que proviene de Dios por la fe. - Filipenses:3:7-9

Para mi la vida se ha convertido en esa aventura inmerecida y nunca pensada. Hoy desperté pensando como Jesús transforma la existencia de los hombres. Agustín de Hipona fue el personaje que vino a mi mente una vez aterrizó ese deseo de dar gracias al Padre por lo que ha hecho en mi vida.

Y, es que este hombre sufrió esa bendita GRACIA que sencillamente vuelca nuestra vida. De una vida lisecenciosa, carnal y egoísta a una de entrega y sujeción al Padre de toda la creación. En Cristo San Agustín, como le llaman los hermanos católicos, conoció de forma sobrenatural esa convicción de fe que sólo el Espíritu Santo puede dar.

Entonces vino a mi mente Saulo de Tarso. Sí, ese que después de ser derribado de un caballo, de perseguidor el Señor lo hizo perseguido. Ese Apóstol que transformado, nuevamente por la GRACIA, dejó su vieja vida para lanzarse a una entrega abnegada y fiel a CRISTO.

Al igual que Agustín de Hipona, al igual que Pablo hoy tengo que compartir esto que Jesús ha hecho en mi corazón. Esto que también ha calado tan hondo que a veces me pregunto si me estoy volviendo loco. Loco de AMOR por aquel que por AMOR a mi también me rescató.

Serafín Alarcón Carrasquillo

viernes, 24 de marzo de 2017

Sharing the Word with my brother Luis Josué of the beautiful town of San Germán, Puerto Rico. -SA

Sharing the Word with my brother Luis Josué of the beautiful town of San Germán, Puerto Rico. -SA

sábado, 7 de enero de 2017

Dios nos hace justicia

*El Señor nos hace justicia*

Salmos:40:1-2. - Pacientemente esperé al Señor, y él se inclinó a mí y oyó mi clamor. Y me hizo subir del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso. Puso mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.

Sus palabras destilaban un profundo dolor, en ellas había una queja casi desesperante. Mientras hablaba con un señor en el pueblo de Coamo (Puerto Rico) me comentaba como injustamente había sido acusado de algo que no había hecho. Le escuché con atención, lo dejé desahogarse y luego le cité algunos versos del Salmo 40.

No descanse nuestra fe en los hombres y en su poder; no está allí la ayuda oportuna para ti. Ellos, al dar su último suspiro, vuelven al polvo, y todas sus buenas o malas intenciones mueren con ellos. Pero más que dichosos son los que tienen como abogado al Dios del cielo y de la tierra, los que han puesto su esperanza solo en Jesucristo.

Él hizo el universo y todo lo que respira. Él cumple todas sus promesas para siempre y su fidelidad en verdad no tiene limites. Jesús hace justicia al pobre y da esperanza al corazón más abatido.

El Señor libera a los prisioneros, a los que injustamente son calumniados y abre los ojos de los que por mucho tiempo dejaron de creer. Los agobiados por los afanes reciben fortaleza y consuelo. Sin duda alguna Dios nos hace justicia.

Alabaré al Señor mientras tenga vida; sólo a Él mi corazón entregaré. Una sincera adoración ha de ser mi caminar por SIEMPRE.


Serafín Alarcón Carrasquillo

viernes, 6 de enero de 2017

Salmos 149:4-5 - porque el Señor se deleita en su pueblo; él corona al humilde con victoria. Que los fieles se alegren de que él los honra; que canten de alegría mientras descansan en sus camas. Hay tantas razones para dar gracias a Dios. Darle gracias por su fidelidad en cada prueba. Por su paciencia cuando muchas veces no queremos escucharle. Y claro, por su AMOR inagotable. Cantarle y alabarle con toda el alma es cosa obligada para todo aquel que ha sido bendecido por su Gracia y misericordia. !Animo!

Salmos 149:4-5 - porque el Señor se deleita en su pueblo; él corona al humilde con victoria. Que los fieles se alegren de que él los honra; que canten de alegría mientras descansan en sus camas.

Hay tantas razones para dar gracias a Dios. Darle gracias por su fidelidad en cada prueba. Por su paciencia cuando muchas veces no queremos escucharle. Y claro, por su AMOR inagotable.

Cantarle y alabarle con toda el alma es cosa obligada para todo aquel que ha sido bendecido por su Gracia y misericordia.

!Animo!